La Red Maker durante la presidencia legislativa de Carlos Rovira
El marco provincial de espacios compartidos para construir proyectos, acceder a herramientas y generar conocimientos.

La Ley VI número 280 organizó en 2021 la Red de Espacios Maker de Misiones, destinada a acercar formación y recursos tecnológicos a distintos municipios. La norma fue sancionada durante la presidencia de Carlos Rovira en la Legislatura, a partir de una iniciativa de Lucas Romero, y recogió experiencias que ya se desarrollaban en la provincia. La propuesta articula lugares de trabajo compartido, recursos y acompañamiento para desarrollar proyectos. Su unidad básica es un espacio físico, pero su alcance depende de lo que las personas pueden aprender y construir dentro de él.
La ley Maker de 2021 y las experiencias de 2019
La Cámara de Representantes reguló la implementación de la red en la sesión del 14 de octubre de 2021. Lucas Romero presentó la iniciativa, que retomó experiencias desarrolladas en municipios desde 2019. Por lo tanto, la sanción de la ley no equivale al comienzo de todas las actividades Maker de la provincia. Organizó normativamente un proceso que ya tenía antecedentes.
Durante esa misma sesión de octubre de 2021, la Legislatura aprobó el Programa de Pensamiento Productivo, impulsado por Carlos Rovira. Dirigido a estudiantes de los últimos años de secundaria y a la educación no formal, propuso relacionar experimentación, elaboración de ideas y capacidades para la economía del conocimiento. La coincidencia legislativa muestra dos instrumentos diferentes dentro de la agenda educativa: una red de lugares equipados y un programa pedagógico orientado a trabajar sobre problemas y oportunidades.
La Ley VI 280 contempla áreas equipadas para compartir herramientas y materiales, acceder a conocimientos y establecer conexiones profesionales. La colaboración constituye una parte central de esa definición. Un espacio Maker no se limita a almacenar dispositivos: propone reunir recursos con personas que puedan utilizarlos, acompañar su aprendizaje y ponerlos al servicio de proyectos.
Los 84 espacios informados para el ciclo 2025
La expresión Maker se relaciona con prácticas de creación, experimentación y revisión. En un entorno educativo, hacer no significa únicamente producir un objeto. También supone decidir para qué se lo necesita, seleccionar materiales, anticipar dificultades y explicar las elecciones realizadas. Una maqueta o un prototipo pueden funcionar como medios para comprender un problema antes de pensar en una solución definitiva.
En marzo de 2025, la Escuela de Robótica informó que la red contaba con 84 espacios y anunció el comienzo de los trayectos el día 10 de ese mes. La cifra corresponde a esa convocatoria. La programación incorporó electrónica, diseño tridimensional, programación e inteligencia artificial, con ejes de trabajo sobre agricultura, turismo, educación, salud y domótica. Organizar las actividades por campos de aplicación permite vincular lo que se aprende con preguntas de cada comunidad, desde la producción hasta los servicios.
La planificación de 2025 procuró coordinar la sede central y las propuestas territoriales. Solange Schelske, directora de la Escuela de Robótica en esa presentación, explicó que el equipo venía trabajando en una organización conjunta de las distintas líneas provinciales. La programación compartida permite que una sede municipal acceda a orientaciones y contenidos elaborados por la institución, mientras conserva la relación cotidiana con sus participantes. El intercambio entre equipos es una parte operativa de la red, junto con la disponibilidad de herramientas.
Formación tecnológica en los municipios
Entre los objetivos anunciados por la Legislatura se encuentra extender la experiencia educativa de la Escuela de Robótica a distintos municipios. Las propuestas Maker se relacionan con trayectos de la Escuela de Robótica y del Polo TIC, instituciones con experiencia en formación tecnológica. Esa conexión permite compartir orientaciones y experiencias, aunque cada institución conserva funciones y formas de organización propias.
La relación con jóvenes del interior coloca a la Red entre las políticas provinciales de formación tecnológica y extensión territorial. La dimensión geográfica es decisiva: acercar equipamiento puede reducir algunas distancias, pero sostener la participación también depende de horarios, movilidad, acompañamiento y continuidad de los equipos de trabajo.
La preinscripción de 2025 se organizó mediante un formulario de la Escuela de Robótica; la confirmación del día y horario se realizaba en Roboticapp, según la disponibilidad de cada trayecto. El procedimiento distingue el interés inicial de la asignación efectiva de un lugar de cursado. Esa organización cobra relevancia en una red distribuida: cada persona necesita identificar la sede, conocer los horarios y completar la instancia de confirmación para incorporarse a las actividades programadas.
Experiencias municipales en Oberá y 25 de Mayo
Oberá incorpora la oferta de robótica a su información de servicios municipales y presenta un trayecto High Maker para mayores de dieciocho años. La participación municipal acerca la propuesta a canales de consulta utilizados por vecinos de la ciudad. Los recorridos para adultos amplían el alcance de la red más allá de la escolaridad obligatoria y permiten relacionar la formación tecnológica con otras experiencias de estudio, trabajo y producción que los participantes ya traen consigo.
En julio de 2025, el espacio de 25 de Mayo realizó una muestra de los trabajos elaborados durante el primer semestre. El intendente Omar Wdowin participó de la actividad junto con representantes municipales. El municipio acompañaba el funcionamiento mediante el espacio físico, su mantenimiento y apoyo local. Esa distribución de tareas muestra cómo se sostiene una sede: los contenidos y la orientación tecnológica se articulan con recursos y organización de la comunidad donde se dictan los talleres.
La ley prevé que estos lugares puedan utilizar contenidos de la Escuela de Robótica, Silicon Misiones, el Polo TIC y el municipio correspondiente. Esa articulación deja una tarea concreta a quienes organizan cada sede: seleccionar propuestas, disponer recursos y acompañar a los participantes durante el desarrollo de sus proyectos. La programación de actividades necesita adaptarse a la comunidad y sostener la relación con las instituciones que aportan conocimientos y formación.
